Sin duda alguna una imagen vale más que 1.000 palabras. Dentro del impacto que hacemos en cada presentación empresarial o cuando nos presentan ante alguien, dejamos una percepción subjetiva.

Cada una de las sensaciones que las personas se hacen de nosotros varía entre la representación de la personalidad. Por ejemplo: si visitamos a un ingeniero que maneja una compañía constructora, no se nos haga raro si NO acepta la propuesta presentada si lo visitamos en CONVERSE y buso. De otro lado, no sería extraño el NO de un empresario “enchapado” a la antigua si observa tatuajes en los brazos de su interlocutor.

via No hay que llevar traje para ser formal – Roastbrief.