No importa si se descansa quince, diez, cuatro días o un fin de semana (como en mi caso), después de vacaciones a la mente le cuesta trabajar.

Por mi parte le daría más días a mi cabeza para que descanse, se lo tiene merecido; el problema es que es mi dupla creativa y sin ella no puedo pensar. La necesito de vuelta.

Investigué y al parecer, este síndrome post-vacacional sucede porque el cerebro trabaja con una política de ahorro de energía y el cambio de rutina trabajo-vacaciones, vacaciones-trabajo, requiere de más energía de la que venía utilizando.

via Yo trabajo pero mi cerebro sigue en vacaciones – Roastbrief.